Jorge Luis Borges: «Evita escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos»

Jorge Luis Borges nació en Argentina el año 1899. Debido a que en su casa hablaban español e inglés, pronto aprendió a hablar y a leer en ambos idiomas. A los quince años viajó a Europa junto a su familia, donde se refugió en Ginebra de la Primera Guerra Mundial. Allí cursó el bachillerato, y aprendió francés y alemán. Luego de la guerra transitó por otras ciudades europeas, a la vez que colaboraba con distintas revistas. A los 22 volvió a Argentina, experiencia que motivó la creación de su prime libro: el poemario «Fervor de Buenos Aires». A partir de entonces publicó con cierta regularidad poemarios, ensayos, relatos, e incluso algunas traducciones. Todo esto le significó distintos premios. Muchos han estudiado su obra y recopilado sus consejos, como el «Antidecálogo del escritor», que aparece en el primero tomo de «Teoría del Cuento» de Lauro Zavala.

En literatura es preciso evitar:

  1. Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.

  2. Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.

  3. La costumbre de caracterizar a los personajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.

  4. En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.

  5. En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.

  6. Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.

  7. Las frases, las escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época; o sea, el ambiente local.

  8. La enumeración caótica.

Obras completas de Jorge Luis Borges.
  • Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desaconsejable: Proust.

  • El antropomorfismo.

  • La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.

  • Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.

  • Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.

  • En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.

  • Las escenas domésticas en las novelas policíacas; las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:

  • Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio.
Tags:
Previous Post

«La rica dieta en palabras que he seguido todos estos años es finalmente rota»

Next Post

«Feliz Navidad»

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: