Con nuestros defectos y virtudes, siempre unidos

Cuando observas el álbum de fotos familiar, ¿recuerdas con claridad las escenas en las que eras pequeño? Patricia no mucho, así que se comunicó con sus papás. Aquí nos narra lo que le contaron.

Observo un álbum de fotos y veo a una pequeña niña de cabello negro, con unos hermosos ojos que trasmiten inocencia . Lleva puesto un vestido blanco con mangas cortas y bombeadas. En la cabeza, una corona plateada. Su nombre es Patricia y soy yo.

Me veo rodeada de mi familia y de muchos niños, a la mayoría no conozco. Estoy observando a mi abuela Felicita, que esboza una sonrisa al contemplarme dulcemente, mientras mi mami me sostiene en brazos para que sople la vela.

Patricia ante su torta favorita.

La torta es rectangular. Como es blanca y está decorada con cerezas, deduzco que es de crema chantilly. En el centro hay dos indios, uno vestido de amarillo y el otro de celeste. Entre ellos, un tipi. Mi mamá los tiene guardados hasta ahora. Me contacté con ella y mi papi por videollamada porque no recordaba más detalles. “¿Qué sintieron al celebrar mi primer cumpleaños?” les pregunté.

Mi mami inició. “Para tu abuela, el bautizo debía realizarse antes de que cumplieras tu primer añito. Y la celebración de este, con pompas para la suerte. Decoré la casa e hice los recuerdos y los vasos con la ayuda de tu tía Marita. Utilizamos cartulina y papel crepé. Tenerte nos trajo alegría”. “También para mi mamá, mis hermanos y mi abuela” añadió mi papi.

Mi mami continuó: “La casa era silenciosa, ya que tu papá trabajaba y tus tíos estudiaban. Después de años, con tu nacimiento y el de tus hermanos, hubo movimiento en ella. Yo no imaginé casarme, mucho menos tener hijos. Sin embargo, conocí a tu papá y tu abuelo me dio su bendición antes de fallecer. ‘Si te casas, desde el cielo cuidaré a los hijitos que vayas a tener’ me dijo. Cuando quedé embarazada yo misma me decía ‘Mi bebé será hombre para que me cuide en mi vejez’. Eso pensaba, ya que mi mamá falleció cuando tenía ocho años y mi papá antes de que me casara. Cuando naciste y te tuve en mis brazos, mi creencia cambió. Sabía que mis hijos, fueran niñas o niños, me cuidarían. Te observaba, te sentía y te decía: ‘Eres lo más hermoso que la vida me ha dado, mi reinita, mi angelito’. Por eso siempre te vestía de blanco. Tú papi y yo fuimos los padres más felices del mundo”.

«Ella es de la costa y él de los andes. Ella es del llano y él de las alturas, como el calor y el frío».

Mi mami culminó: “Esos fueron mis sentimientos de tu llegada a mi vida. Si no me hubieras preguntado, no lo sabrías”. De repente, toda la magia se interrumpió cuando dijo “Eso es lo que yo siento. No sé qué sentirá tú papá”. Él respondió “Lo mismo que tú”. Mi mamá lo miró y le dijo “Eres un copión”. Mi papá respondió “Entonces, ídem” y mi mamá “Mejor bis”. Se rieron y yo sonreí al contemplarlos.

Mis padres son polos opuestos, como el yin y el yan. Ella es de la costa y él de los andes. Ella es del llano y él de las alturas, como el calor y el frío. Y fruto de esa unión nací yo. Me siento bendecida y agradecida por tenerlos. Me hacen reír mucho y los amo, y ellos me aman a mí. Con nuestros defectos y virtudes, siempre unidos.


Autora: Patricia Herquinio.

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